TRADICIÓN, ALEGRÍA Y COLOR EN EL CORAZÓN DE OAXACA
Por: Carlos Hernández Martínez.
Cada año, cuando la brisa cálida acaricia las calles de Zaachila, un pueblo lleno de historia y tradición, se encienden las luces de una fiesta que es sinónimo de alegría, euforia y cultura: el Carnaval de Zaachila. Esta celebración, que se ha mantenido viva por más de tres siglos, sigue marcando el pulso de este rincón oaxaqueño. A través de su música, sus danzas y sus entrañables personajes; el carnaval une generaciones y reafirma la identidad zapoteca, sumergiendo al pueblo en una fiesta que lo envuelve todo.
El Carnaval de Zaachila no es solo una fiesta de disfraces y baile. Su historia se entrelaza con la temporada previa a la Cuaresma, cuando la comunidad, en un último acto de desbordante alegría, celebra el fin de los excesos para dar paso a la reflexión y la penitencia. Es un carnaval de contrastes: euforia, diversión, pero también reflexión, marcado por una tradición que, al llegar el Miércoles de Ceniza, invita a la sobriedad.
Los Personajes del Carnaval
En el corazón del Carnaval de Zaachila residen dos de los personajes más emblemáticos que, año con año, toman las calles del pueblo: los diablos y las güeras, cada uno con su propio sabor y significado.
Los Diablos: La Euforia de la Tradición
Los diablos, traviesos y llenos de energía, son el alma del carnaval. Visten camisas y pantalones cortos, complementados con mangas que simulan alas de tela de raso. Las máscaras de diablo, cuidadosamente elaboradas, les permiten mantener el anonimato mientras se entregan a la diversión y a las travesuras. El atuendo se completa con un paliacate y una cabellera confeccionada en rafia, que contribuyen a definir su apariencia. Además, en la cabeza se luce un plumero cuyos colores —verde, blanco y rojo— simbolizan la unidad y la identidad nacional.
En Zaachila, la fiesta comienza el «Martes de Carnaval», y se convierte en un despliegue de colores, ritmos y máscaras que inundan cada rincón del pueblo. Las máscaras, elaboradas de manera artesanal con papel kraft, se destacan por sus vivos colores que capturan la atención de quienes las observan. Estos colores vibrantes son un reflejo de la energía festiva del carnaval y de la destreza de los artesanos locales, quienes dan vida a estas piezas únicas.
Lo más distintivo de los diablos no reside solo en sus atuendos, sino en las tradiciones que mantienen con gran fervor. A lo largo de su recorrido por las calles, obsequian «cascarones», que simbolizan el cortejo, y «palomitas», representando la pureza y virginidad femenina. Además, entregan las emblemáticas «Liras», adornos hechos con pañuelos bordados (con mensajes de amor), escarcha y esferas, y que simbolizan un compromiso formal, ya sea de noviazgo o matrimonio. Los diablos, por su parte, portan talco y confeti, los cuales lanzan como una bendición al pasar, llenando el aire de colores y risas.
Las Güeras: Un Toque de Sátira y Diversión
Si los diablos representan la euforia, las güeras encarnan la sátira y el humor del carnaval. Con un origen envuelto en leyendas, las güeras nacieron como una representación cómica de curas y obispos enfrentándose a los diablos. Antiguamente, las güeras reflejaban situaciones cómicas o eventos memorables del año, como una borrachera épica o un enredo amoroso en una fiesta.
A lo largo de los años, las güeras han tomado un giro más inclusivo, especialmente por parte de la comunidad LGBT, que ha encontrado en ellas una forma de expresar la diversidad y la libertad. Hoy en día, las güeras no solo se presentan como figuras cómicas, sino también como una representación vibrante y abierta de la identidad moderna, participando en la fiesta con disfraces que emulan bodas, quinceaños y hasta certámenes de belleza. La sátira y el humor, ya no solo es un reflejo de lo que sucede en el pueblo, sino también un símbolo de la aceptación y el amor.
Una Fiesta para Todos
El Carnaval de Zaachila es un reflejo de la riqueza cultural oaxaqueña, una fiesta que honra el pasado, pero también mira hacia el futuro. En sus calles, los colores vibrantes, los sonidos de las bandas de música tradicional, las travesuras de los diablos y las representaciones satíricas de las güeras se combinan en una sinfonía de risas, baile y alegría. Cada paso de los personajes, cada ritmo que resuena en el aire, reafirma la conexión entre el pueblo y sus tradiciones, un lazo que no se ha perdido a pesar de los cambios sociales y culturales.
Este carnaval no es solo un espectáculo visual, sino una invitación a vivir y experimentar la cultura zapoteca en su forma más pura y auténtica. Si alguna vez has soñado con participar en una fiesta que esté cargada de historia, folklore y calor humano, el Carnaval de Zaachila es una cita obligada. Es una celebración de la vida misma, donde cada persona, sin importar su origen, edad o creencias, puede unirse a la fiesta y ser parte de una tradición que sigue viva y fuerte.
Así que, si tienes la suerte de estar en Oaxaca entre el 2 y el 5 de marzo, no dejes pasar la oportunidad de ser testigo de la magia del Carnaval de Zaachila. Vive la alegría, el color, la música y la fiesta. Porque en Zaachila, cada carnaval es una promesa de que la tradición nunca morirá, y la comunidad siempre tendrá un lugar para celebrar lo que los une: su cultura, su gente, y, sobre todo, su alegría.

